A.LATINA: MOVIMIENTO INDIGENA (I)

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Sun, 23 May 1993 12:36:00 PDT


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TITULO: A. LATINA: MOVIMIENTO INDIGENA (I)

A. LATINA: EL MOVIMIENTO INDIGENA A LA HORA NEOLIBERAL

Por PAULINO MONTEJO

Como lo demuestran las sucesivas denuncias de l'ideres y
organizaciones ind'igenas, de sectores aliados y de entidades de
derechos humanos, a los pueblos ind'igenas se les ha impedido por
siglos ejercer plenamente sus derechos humanos y espec'ificos
colectivos. La tierra, los recursos naturales, la fuerza de
trabajo, la identidad 'etnico-cultural, la autogesti'on, son
algunos de los patrimonios de que han sido despojados
secularmente los ind'igenas.

Bajo el impacto del modelo neoliberal predominante en la regi'on,
este panorama se ha deteriorado todav'ia m'as, seg'un lo
confirmaron representantes de organismos de pastoral ind'igena de
11 pa'ises de Am'erica Latina reunidos del 28 de marzo al 1ro de
abril, en Santiago de Chile. Por la importancia que tienen, a
continuaci'on presentamos una s'intesis de las conclusiones a que
llegaron los participantes a este evento.

EL FLAGELO NEOLIBERAL

Actualmente en Latinoam'erica, ante la necesidad de reunir dinero
en la caja fiscal para poder pagar la deuda externa, los
gobiernos buscan desesperadamente atraer inversiones, dando
p'abulo a la penetraci'on de empresas transnacionales que tienden
a cualquier costo apropiarse de los recursos naturales renovables
o no, convirti'endo espacios de los territorios ind'igenas en
verdadero bot'in.

Acompa'nan este proceso las siguientes medidas:

- privatizaci'on de la tierra, parcel'andola en propiedades
individuales y facilitando su venta a empresas del gran capital,
nacional o transnacional.

- implantaci'on de agroindustrias, que implican la marginaci'on o
completa exclusi'on de los peque'nos y medianos productores, as'i
como un proceso de urbanizaci'on del campo.

- sustituci'on de los productos tradicionales, que adem'as de ser
base del sistema de alimentaci'on son generalmente ejes vitales
de la cosmovisi'on de los pueblos.

- depredaci'on y contaminaci'on del medio ambiente, consecuencias
comunes de la implantaci'on de los grandes proyectos econ'omicos
o de infraestructura: represas hidroel'ectricas, polos
industriales, empresas madereras, mineras y petroleras, caminos
de penetraci'on, proyectos de colonizaci'on, explotaci'on
garimpeira, etc.

- despojo de la sabidur'ia ind'igena relacionada con el dominio
de la biodiversidad y la medicina tradicional, o con otros
conocimientos y particularidades culturales. Esta expropiaci'on
se da a trav'es de medidas legales (ley de patentes), del moderno
turismo ecol'ogico, y de la obra investigadora de profesionales
de las ciencias sociales, que son amigos de los indios mientras
'estos les son 'utiles en sus proyectos de tesis o para cualquier
otro inter'es mezquino.

- falta de una reforma agraria y pol'itica agraria que rompa el
proceso de re-concentraci'on de la tierra, contenga los procesos
migratorios y las invasiones de los territorios ind'igenas por
parte de campesino pobres que se desplazan por el pa'is en busca
de mejores condiciones de vida.

Como se ve, "el criterio de la productividad capitalista mueve a
los gobiernos a encontrar razones para despojar a las comunidades
ind'igenas de los pocos recursos que les queda, a fin de cederlas
a los grandes inversionistas". En estas condiciones el
pragmatismo neoliberal margina a'un m'as a los ind'igenas y
decreta su extinci'on como condici'on para el llamado progreso.

Por otra parte, se observa que estos procedimientos necesarios a
las llamadas pol'iticas de desarrollo o de modernizaci'on, est'an
obligando a muchos ind'igenas a emigrar hacia las grandes
ciudades dentro o fuera de los pa'ises, incluso a Estados Unidos
y Europa.

SALVESE QUIEN PUEDA

Bajo estas nuevas condiciones el an'alisis de la cuesti'on
ind'igena en Latinoam'erica cada vez se vuelve m'as complejo, a
partir del momento en que comienza a rebazar los l'imites del
'area rural. (Qu'e pasar'a, por ejemplo, con las principales
reivindicaciones referentes al territorio, la identidad y la
autonom'ia?

La migraci'on forzada realmente "ha creado nuevas modalidades de
ind'igenas que resuelven individualmente su ascenso social o
afrontan colectivamente el reto de reformular su identidad
cultural o 'etnica en el contexto urbano".

Por lo menos esto parece ser lo que est'a aconteciendo en pa'ises
como Chile, en cuya capital habitan hoy m'as de 200 mil mapuches
(casi el n'umero total de la poblaci'on ind'igena del Brasil),
agrupados en unas 16 organizaciones diferentes. Igualmente en
Bolivia, donde bien pr'oximo a la capital se ve el crecimiento de
una ciudad pr'acticamente ind'igena como lo es El Alto de La Paz.
Y as'i en las grandes ciudades de pa'ises como Per'u, Ecuador,
Guatemala, M'exico, ya es bastante com'un encontrar comerciantes,
vendedores ambulantes, empleadas dom'esticas, obreros,
estudiantes y profesionales ind'igenas, algunos con iniciativas
de asociarse entre s'i.

Como otros sectores los ind'igenas enfrentan, adem'as, la
tendencia del neoliberalismo a homogeneizar a los diferentes
grupos sociales mediante un modelo consumista, competitivo y
destructor de las identidades diferenciadas. Y por lo que
parece, no es f'acil encarar el bombardeo ideol'ogico, que a
trav'es de los medios de comunicaci'on de masa y del sistema
educativo, introyecta en las personas la fantas'ia deslumbrante
de que lo otro es mejor, en detrimento de la estima por los
propios valores. En los casos en que se aceptan las culturas
ind'igenas, 'estas son folklorizadas y promovidas para fines
tur'isticos. No interesa tanto el ind'igena de hoy, con sus
problemas y luchas, sino su arte, material y no material, y sobre
todo, su glorioso pasado, es decir, el ind'igena de museo.

Es obvio que los ind'igenas tambi'en son v'ictimas de las medidas
de ajuste fondomonetaristas y de las pol'iticas recesivas que
extrangulan la econom'ia popular, aniquilan las empresas
estatales y los servicios p'ublicos de educaci'on, salud, fondos
de pensi'on, etc.; incrementan el hambre y la miseria, y violan,
en suma, los derechos humanos, en tanto que son implantadas con
autoritarismo por los gobiernos neoliberales en nombre, es claro,
de la modernidad, del crecimiento econ'omico, de la integraci'on
del mercado mundial, entre otros argumentos. Pero como el
discurso no es suficiente, nuevamente se ha tenido que recurrir a
pol'iticas tales como: los programas asistencialistas, la acci'on
c'ivica de los militares, la adecuaci'on de las Constituciones a
la nueva realidad (significando en la mayor'ia de los casos el
fin de las conquistas sociales de los trabajadores). El uso del
aparato represivo, en forma directa o infiltr'andose en la
organizaciones populares, sigue siendo una pr'actica com'un, para
contener las revueltas sociales, mantener el "orden" y expurgar
tendencias "subversivas" o "terroristas" de la sociedad. No
obstante el resultado de esta pol'itica ha sido en muchos casos:
masacres, prisiones ilegales, desapariciones forzadas, torturas y
ejecuciones extrajudiciales.

Mientras tanto, la clase pol'itica, los partidos pol'iticos
incluso de izquierda han ca'ido en el descr'edito y en la
atomizaci'on. Los sindicatos y otras fuerzas gremiales capaces
de hacer frente a la agresi'on neoliberal han perdido vigor. La
confianza en las instituciones tambi'en se ve avalada por la
corrupci'on y la complicidad.

En tales condiciones a veces la 'unica respuesta opositora es la
violencia, aunque en algunos casos todav'ia ocasional y dispersa,
es decir sin organicidad y contenido pol'itico, no tomando en
cuenta, es claro, la pr'actica de los grupos alzados en armas en
algunos pa'ises.

EL ROL DE LAS IGLESIAS

Al interrogarse sobre el papel que juegan las Iglesias en esta
coyuntura, los representantes de los organismos de pastoral
ind'igena congregados en Santiago se'nalaron que, en relaci'on a
la Iglesia Cat'olica, preocupa el centralismo doctrinal y
disciplinario que desde la curia romana se reproduce en cada una
de las di'ocesis y parroquias de Am'erica Latina. "Todo tiene
que estar bajo control y ser supervisado en el rigor de todo
sistema de por si mon'arquico y autocr'atico".

Dicha tendencia se sustenta en los llamados "movimientos", como
el Opus Dei, que hoy controla gran parte de la Iglesia.

"En realidad, dichos movimientos emergen para suplir alguna
carencia en la comunidad de fe, pero al ser reasumidos por la
oficialidad se han convertido en espacios de seguridad personal
para vivir la fe, y en modelos e instrumentos al servicio del
proyecto restauracionista de Cristiandad".

Las iglesias protestantes, por su parte, al multiplicarse con
facilidad en el mundo, pr'acticamente est'an quit'andole el
monopolio, y por lo tanto, la hegemon'ia a la Iglesia Cat'olica,
pues posibilitan muchas ofertas salv'ificas cuyas motivaciones de
recepci'on no siempre son f'aciles de discernir.

Sin embargo en las iglesias protestantes hay que hacer diferencia
entre la propuesta de encarnaci'on del Evangelio en el mundo,
asumida cada vez m'as por confesiones hist'oricas y por muchas de
origen pentecostal, y las tendencias espiritualistas que ponen su
fuerza en la evangelizaci'on como oferta de salvaci'on escapista.

Resulta que estas 'ultimas est'an profundamente marcadas por el
mundo estadounidense, por el "american way of life". Dichos
grupos se caracterizan por ser fundamentalistas y sectarios,
proponen de modo mesi'anico cambios de conducta r'apidos, cambios
en la sociedad y en el "mundo diab'olico". Con esta perspectiva
peligrosamente trabajan para constituir partidos pol'iticos en
algunos pa'ises, al grado de proponer un parlamentarismo
evang'elico.

De modo particular preocupa su presencia entre los pueblos
ind'igenas, ya que "tienden a desunirlos y a distanciarlos de su
propia realidad y tradici'on". En no pocos casos han llegado a
controlar las lenguas ind'igenas y han hecho traducciones
b'iblicas sesgadas desde su propia perspectiva.

En todo caso, tanto la Iglesia Cat'olica como las protestantes
"sufren hist'oricamente de imposici'on por transplante de los
modelos espirituales y teol'ogicos de Occidente", identificados
inevitablemente con "modelos culturales racionalistas que no
corresponden a las claves de las culturas latinoamericanas". De
esta forma las iglesias que parecen responder mejor a las
expectativas populares "son las que cultivan una teolog'ia y
espiritualidad de corte m'as vital y sentimental".

De todas maneras permanece para todas las Iglesias el desaf'io de
recuperar ante las emergentes "democracias" la lucha por la
defensa de los Derechos Humanos que las caracteriz'o en la 'epoca
de las dictaduras. Tambi'en deben seguir esforz'andose por
superar, tanto en la pr'actica como en lo doctrinal, la antigua
interpretaci'on y el cl'asico modelo de la "evangelizaci'on de
las culturas". La base de una verdadera inculturaci'on del
Evangelio es el di'alogo, en relaci'on a los que de alguna manera
han sido cristianizados y han tenido alterada su identidad
cultural. Por otro lado las iglesias deben respetar y abrirse a
las religiones ind'igenas a'un no tocadas o levemente alcanzadas
por el Cristianismo.

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