Al umbral del tercer milenio, para alcanzar una paz duradera
resultado de relaciones de justicia en el agro guatemalteco,
es urgente la eliminacion de dos de las instituciones que
mantienen sumida en la colonia al campesino guatemalteco: la
encomiend a y el repartimiento las que se renuevan
continuamente en la experiencia de las fincas agroexportadoras.
El caso de la Finca Los Cerros en el municipio de San Jose El
Rodeo, departamento de San Marcos, es una expresion del
resquebrajamiento de este sistema. La parte patronal oculta
en una Sociedad Anonima "Terrenos Residenciales", atras de
ella el Banc o Metropolitano, adquirio mediante una serie de
artimanas juridicas y poeticas dicha finca propiedad del Sr.
Tedy Prochaski. Tierra y mano de obra, sobrevalorada la
primera y no indemnizada la segunda, se volvieron una carga
pesada para la empresa,que no ha dudado en expulsar de ahi a
mas de 140 colonos y sus familias, de las cuales quedan 86
miembros del sindicato de la finca, quienes se aferran a
permanecer en el lugar donde han nacido y que representa la
unica fuente de trabajo posible den tro de su propio horizonte
de vida.
Con apoyo de uno de los administradores de la finca, los
trabajadores organizaron su sindicato en 1991 e iniciaron
desde este espacio la lucha por las mejoras del sistema:
mejores viviendas, salarios justos, equipos y herramientas
apropiadas para el trabajo, con fuertes riesgos de
contaminacion por el alto uso de agroquimicos prohibidos y
censurados por organismos defensores del medio ambiente en los
paises desarrollados. El uso de los mismos en las fincas
cafetaleras solapa una nueva manera de ejercer el etnocidio.
La empresa experta en artimanas juridicas y politicas,
pretende no cumplir con las prestaciones laborales que la ley
guatemalteco impone a todo terrateniente y/o empresa: pago del
salario minimo, no mayor de $3.00 US diarios (donde lo hacen
efectivo) ; pago del aguinaldo, vacaciones, bono 14 y la
correspondiente indemnizacion en caso de retiro del
trabajador. Las formas burdas con las que se violan estos
derechos claman al cielo!.
El 12 de Febrero pasado, luego de una serie de arbitrariedades
en contra de los campesinos por parte del Secretario y Juez de
Paz de El Rodeo, quienes han sido avalados por el interventor
de la finca y sus tres guardaespaldas, los mismos fueron
retenidos al interior de la finca, como una medida de presion
contra la Empresa a fin de que la misma reinstalara a 20
trabajadores despedidos (dirigentes del sindicato) les pagara
sus sueldos caidos, luego de ganar juridicamente el juicio
sobre un paro ilegal realizado por la empresa y el
desestimiento de las artimanas juridicas que se han venido
realizando contra sus directivos. Con la mediacion del Mi
nisterio de Trabajo y Asistencia Social las personas retenidas
fueron puestas en libertad, sin que se hayan atendido las
justas reclamaciones de los trabajadores por parte de la
Empresa.
Durante el periodo en el que se ha venido tratando en la mesa
de negociaciones por la paz, el tema relacionado a la
situacion socioeconomica y la cuestion agraria; en el que el
Congreso de la Republica ha aprobado el Convenio 169 (OIT-ONU)
sobre los Derechos Indigenas; en el que las organizaciones
campesinas e indigenas intensifican su lucha por la tierra y
en el que la Iglesia Catolica, asumiendo un rol profetico ha
senalado en su ultima carta pastoral 'Urge la Verdadera Paz'
la necesidad de ca ios profundos en el agro y la legislacion
guatemalteco; el sector agroexportador mas conservador del
pais arma una maquinaria malevola en los medios de
comunicacion, buscando chivos expiatorios en las personas del
Obispo de San Marcos Mons. Alvaro Ramazzini, en los
sacerdotes Gregorio Bautista y Bernardo Castro de la Diocesis
de Quetzaltenango y en la Coordinadora Nacional lndigena y
Popular (CONIC), a quienes carga la responsabilidad del caos
que se vive en el campo. Buscando en el fondo crea r un clima
desfavorable a los cambios que amerita el agro guatemalteco.
Para la ejecucion de toda esta maquinaria, la empresa siempre
ha actuado en el anonimato, aprovechandose de terceras
personas quienes han sido los verdugos de los trabajadores de
la finca y de quienes se solidarizan con ellos.
En este nuevo proceso que pretendemos forjarnos, los
terratenientes se resisten a dejar de utilizar a los
organismos de seguridad y las bandas paramilitares para poner
orden en el sistema de servidumbre del que se han alimentado
durante el ultimo siglo. Ahora que se pretende que dichos
organismos sean reducidos a sus funciones y se hacen grandes
esfuerzos por el actual gobierno por desarticular las bandas
paramilitares; de no hacerse cambios profundos en la
estructura agraria, corremos el riesg o de que el organismo
encargado de la imparticion de justicia se corrompa y se haga
ineficaz la funcion del Ministerio Publico.
Desde este situacion que regenera continuamente la esclavitud
en las fincas, principalmente las cafetaleras, les exigimos en
nombre del pueblo trabajador se Introduzcan cambios profundos
en el sistema finca.
(Acaso no es necesario ya en estos tiempos modernos reintegrar
a miles de hermanos nuestros sumidos en la esclavitud de la
finca, a condiciones de seres humanos? (No son ellos tambien
dignos de contar con un pedazo de tierra, que permita afirmar
que en Guatemala la propiedad privada no es un privilegio solo
para unos pocos afortunados? (Es posible tener un horizonte de
libertad y de justicia para los hijos de los trabajadores
colonos, en donde el respeto por los Derechos Humanos se hagan
realidad?
En esta nueva etapa se nos presenta un reto a la sociedad
guatemalteco: generarnos un nuevo sistema socioeconomico, que
supere la tradicional manera de concebir al hombre como un
objeto mas del capital, y podamos compartir todos por igual,
sin discri minacion, el bienestar social que tanto anhelamos.
Una objetiva e integral vision sobre la problematica agraria y
la busqueda de soluciones estructurales nos estara ahorrando
un nuevo ciclo de guerra civil en el pais, cuyos germenes
estamos viviendo cotidianamente: la lucha por la tierra, la
delincue ncia comun, el crecimiento acefalo de las ciudades,
el ejercicio de la justicia por la propia mano, la apatia e
incredulidad de la poblacion en el Estado de Derecho, etc..
Ver estos signos como efectos de causas mayores, es ya una
manera responsable de empezar a enteder la problematica social
del campo guatemalteco.
Fraternalmente,
Mexico, D.F., Marzo 29 de 1996.
Lic. Juan Jose Monterroso
Teologo y Antropologo
Pastoral de la Tierra,
Diocesis de San Marcos.
Guatemala, C.A..